I Jornadas de Historia Cultural de la Universidad Andrés Bello

Por: Dania Sanchez Hernandez

La carrera de Licenciatura en Historia y la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello (UNAB) organizaron sus primeras Jornadas de Historia Cultural el pasado 1 y 2 de agosto en las dependencias del nuevo Edificio de Investigación ubicado en el Barrio República, Santiago de Chile.
                                                                                                     

El objetivo, como señaló Solène Bergot (directora de la Licenciatura), fue ofrecer un espacio de intercambio, donde académicos, estudiantes de pre y posgrado, e investigadores pudieran formar nexos profesionales, dar cuenta de múltiples investigaciones en torno a la Historia Cultural del continente, indagar problemas metodológicos y extender los límites del campo académico.

Estuvimos en las Jornadas y reportamos el desarrollo de conferencias y mesas. Ante la existencia de mesas paralelas optamos por aquellas que creímos más interesantes. A continuación, el reporte…


“Las emociones o la política del llanto”


La Dra. En Historia Sandra Gayol[1] de la Universidad Nacional de General Sarmiento Argentina, dictó la conferencia “La puesta en escena de las emociones o la política del llanto en la Argentina contemporánea: aproximaciones a partir de estudios de casos”.

Su trabajo trata sobre la política de las emociones en el peronismo clásico 1945 – 1955, donde tiene como objeto el análisis de los efectos políticos de la muerte pública en las comunidades emocionales peronistas a través del fallecimiento de Eva Peron.  

¿Por qué la muerte de Evita?

Los discursos, vestimenta y gestualidad transforman a Eva en la “jefa espiritual de la Nación” y una candidata adecuada para un cargo de poder político dentro del peronismo.  Eva no reivindica las luchas sociales feministas como se podría deducir,nos señala Gayol, su ámbito de acción era mas bien ser un soporte emocional de la figura de Perón.

Los conceptos claves dentro de esta dinámica son los del martirio de la enfermedad y dolor por la pérdida, Sandra Gayol nos señala que en prensa se permite que “el llanto sea un acto viril”, mientras que Perón se muestra sereno y consolador.

A través de esto se buscó unir el peronismo y atraer nuevamente a quienes habían abandonado el movimiento, conformando así una imagen de la gran familia peronista que lloraba la muerte de su madre, mientras el padre consuela a sus hijos.

Esto, recalca Sayol, tiene que ver con el modelo inglés de la expresión emocional en público, donde el llanto se consideraba como patológico[2], pero al ser Eva “la jefa espiritual”, los hombres se dan el “permiso” de llorar.

Durante los 15 días que dura su vigilia, se desarrolla una “liturgia de la congoja”, es decir, una perpetuación del ritual en torno a funerales y mártires en la que la sensación de congoja se produce por el “abandono” de las figuras patrias.

“Justicia, delincuencia, cárceles”


Ésta mesa estuvo compuesta por jóvenes historiadores que trabajan los siglos XIX y principios del XX.

Hugo Castro de la Universidad de Santiago de Chile, presento su ponencia “Reos políticos en tiempos de “orden”: prácticas institucionales y relaciones intrapenitenciarias durante la reforma al sistema de prisiones en Chile (1831-1861)”.

Castro presentó un panorama del orden carcelario durante los años de Gobierno Conservador en Chile. Desde esta corriente existió una instrumentalización de la diferenciación del reo ordinario y del político, focalizando la reinserción de los primeros a través de un cambio moral.

La experiencia de los jóvenes liberales dentro de las cárceles permitió visualizar vicios y aspectos que la normativa conservadora no contemplaba en su administración. Benjamín Vicuña Mackenna, luego de su experiencia como reo y su posterior visita a cárceles en EE.UU., pudo vislumbrar que tal reinserción no sería efectiva si se seguía amontonando gente en las celdas.

Patricia Lillo de la Universidad Católica, presento “Las voces del poder y el silencio del abuso: historia de las violaciones sodomitas en Chile entre 1893 y 1908” pretendía dar cuenta del imaginario de la época, en el cual solo la mujer era objeto deviolación, siendo contrastado con la realidad de hombres homosexuales o jóvenes violentados.

En los casos expuestos donde las víctimas eran menores de edad, el intento de explicación dado por quienes sirvieron como peritos solo sirvió para dar cuenta de una falta de metodología o una categoría científica que se enfrentaba a los prejuicios, otorgando características femeninas a los cuerpos de las víctimas o particularidades en los genitales del acusado.

Las sentencias también muestran la negación a esta realidad (ya sea por influencias o para rehuir de la condena social), puesto que la mayoría eran por borrachera o desorden público. Solo quienes se reconocían sodomitas recibían una sentencia por tal conducta, con lo que se reafirma que la violación sodomita no era considerada parte de la construcción sexual masculina de la época, solo era un “desliz” por no tener control de los impulsos debido al alcohol.

Nicolas Araya de la Universidad Andrés Bello, presentó su ponencia “Ciudad emocional: lugar, cuerpo y emociones en las representaciones judiciales del entorno urbano de Santiago, c1930-c1940”.

A través de expedientes judiciales del Tribunal de Menores entre 1930 y 1940, intenta reconstruir la vida de jóvenes que por haber nacido en barrios periféricos de Santiago eran vistos como delincuentes.

Sus constantes fugas de los hogares registradas por los tribunales y los informes de los visitadores sociales dan cuenta de problemas mucho más graves, como la explotación y abusos.

Solo podemos conocer sus historias mediadas por los adultos que debieron registrarlas, conjeturando en algunas, pero pudiendo identificar lugares que frecuentaban y que, siendo considerados peligrosos, para ellos significaban posibles refugios (en esto, se pudo identificar el lugar de origen de alguno de los niños que fue dejado en una casa para trabajar, hogares de conocidos y/o amigos o que formaran parte del circuito normal de estos niños).

La exposición de Nicolás Araya fue una de las más consultadas por la forma en que debió interpretar las fuentes, como también por la cantidad de aristas que intentaba abordar, lo que podría significar replantear lineamientos para evitar que su investigación y tesis se transformara en una de nunca acabar.

“Mujeres”


Inició la mesa Yéssica González, profesora de la Universidad de la Frontera, con su exposición “Rebeldes, violentas e insubordinadas: las agencias femeninas a través del archivo”.

Situándose en la Historia Fronteriza y trabajando con el Archivo de Concepción, su intención era presentar nuevas facetas de la vida fronteriza de tránsito a través de los cambios que significaron el proceso independentista y las continuidades del modelo colonial en la incipiente república, el impacto generado en el sistema social con énfasis en 1850 y las transformaciones generadas por la ampliación del Estado.

El desacato y la transgresión de las mujeres que protagonizan los casos de estudio, reflejan el empoderamiento femenino frente a la figura paterna, conyugal y/o espiritual, descritos en las fuentes con un lenguaje no neutral, transformando un escape de una joven “prendada” (enamorada) de su joven novio, en un rapto debido a su estado “prendado” (con falta de voluntad propia).

Este empoderamiento frente a la figura paterna se da preferentemente durante la noche, pues existía un relajamiento de la vigilancia que permitía alcanzar la Frontera, espacio en el que la autoridad del padre frente a la desobediencia femenina y el “raptor” se desvanece. De éste fenómeno, se origina la frase “mujeres al monte”.

Los remedios para esto, en caso de fracasar, era aceptar al joven o el claustro para la mujer con las Hermanas del Buen Pastor, quienes se encargaban de la corrección de conductas femeninas en la zona de la Frontera.

En cuanto a las transgresiones a la figura conyugal, los casos van desde las separaciones hasta asesinatos de hombres cometidos por mujeres y sus amantes. En algunas separaciones por bigamia por parte de la mujer, el resto de la comunidad femenina podía ejercer cierta presión para que se aceptara la separación y nuevo casamiento de la acusada con su amante, si esto era considerado un posible peligro para los restantes matrimonios.

Sin embargo, en el caso de adulterio y asesinato, la mujer no contaba con dicha suerte, siendo condenada a la muerte.

Esta exposición llamó la atención de los asistentes y presentó un cierto aire de relajo, formándose nuevas preguntas en torno a mujeres que hubiesen mantenido una vida delictual activa o de un análisis de la mujer indígena de la Frontera, a lo cual González respondió que aún tiene muchas fuentes por delante y que claramente son temas que se deben investigar para contribuir a una visión más completa de la Historia de las Mujeres Fronterizas.

Esteban Ibarra presentó “La Virgen de Guadalupe de Eusebio Kino”, en la que abordaba dentro del contexto del México Colonial el estudio de los “fenómenos celestes para entender la voluntad de Dios” y cómo era utilizado como una estrategia evangelizadora en momentos que la fe católica parecía estar debilitada.

Su principal fuente fue el texto “Exposicion Astronomica de el cometa” de Eusebio Kino (1681), uno de los primeros textos científicos impresos en el Nuevo Mundo.

Según Ibarra, el padre Kino utilizó el cometa de 1680 como un presagio de posibles catástrofes o bondades. Era común creer que los cometas avisaban las grandes catástrofes, pero lo particular de este caso es la relación con la Virgen de Guadalupe, figura del Barroco Novohispano y del sincretismo entre las culturas españolas e indígenas.

La relación se entiende a través de los rayos solares y del manto de la Virgen, el cual se caracteriza por representar el cielo estrellado, siendo así natural para Kino que el cometa se entendiera no solo como fenómeno celeste, sino también divino. Por tanto, el cometa era la Virgen que viajaba por el cielo, cambiando el sentido negativo del cometa a uno esperanzador.

Nataly Ramírez, presento su ponencia, “Una peligrosa recreación: la mujer lectora en revistas femeninas de la Belle Epoque chilena (1910-1920)” en la que se caracterizó el ideal de una mujer lectora a lo largo de su vida como niña, esposa y madre.

La lectura de textos clásicos era considero exclusivo de los hombres, mientras que la mujer leía novelas por folletín. Las lecturas femeninas no podían ser por ocio o placer, por lo que debía existir un control de éstas, sobre todo cuando estaba dirigida a edades más jóvenes, siendo censuradas principalmente de manera moral, nos señala la investigadora.

Para el caso de las niñas, sus lecturas debían ser provechosas para su formación y reforzarían su rol en la familia (depositaria de la ternura e inocencia, preocupada del prójimo, etc.) evitando la coquetería y malos hábitos.

Para la mujer-esposa, se repite la descripción base y se agrega su rol como compañera del marido, recogiendo consejos para mantener un buen matrimonio e informada para así no aburrir con conversaciones banales.

En lo que respecta a la figura de madre, las lecturas tienen como eje central el servicio a la familia; el cuidado de los niños, cómo ser una buena esposa, etc., siendo también la guía en las lecturas de sus hijas, repitiendo así el paradigma.

La figura masculina debía estar alerta de las lecturas femeninas, ayudando en el control al evitar autores que eran considerados de baja moralidad, sobre todo franceses.

El último expositor del día fue Patricio Zamora con “De la belleza al parto en el siglo XII: Trótula de Salerno, ciencia y medicina femenina en la Baja Edad Media”, presentando tres compendios de conocimientos médicos de la época exclusivamente relacionados a la mujer y atribuidos a Trótula, una partera perteneciente a la Escuela de Salerno, abordando temas desde cosméticos y cuidados de la piel, a procesos como la menstruación, cuidados ginecológicos y otros.

Lo que lo hace más interesante no es la discusión de si Trótula es una o varias autoras, sino que el compendio contiene conocimientos de la medicina hebrea y musulmana que lo convierten en un antecedente directo de la ginecología, de la presencia de mujeres en el estudio científico en la Edad Media y la validez del uso de plantas medicinales replicados por las grandes empresas de cosmética actuales.






[1] Sandra Gayol es doctora en Histoire et Civilisations por la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales (EHESS) de París. Estudia temáticas ligadas a la política y la cultura en Argentina en los siglos XIX y XX, en particular desde la perspectiva del honor, la sociabilidad y la muerte. Su más reciente libro se titula Muertes que importan. Una mirada socio histórica sobre los casos que marcaron la Argentina reciente, publicado en conjunto con Gabriel Kessler (Editorial Siglo XXI, 2018).


[2] Dentro de éste modelo, tanto el llanto en los hombres como el desmayo en las mujeres se consideraba como patológico y fuera de lugar, según aclaró la Dra. Sayol.






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